Onda Regional entrevista a Antonio Olmos, nuestro veterinario, sobre la nueva ley

La cadena de radio Onda Regional ha invitado a nuestro veterinario jefe D. Antonio Olmos para aportar su opinión sobre el anteproyecto de la Ley de Protección Animal, en una entrevista realizada el pasado 30 de octubre.

D. Antonio es máster en clínica de pequeños animales por la Universidad de Murcia y trabaja para Esprineco desde hace 10 años, donde desempeña su labor como veterinario en tratamiento, control y preparación para adopción de los animales abandonados que se alojan en el núcleo zoológico.

Uno de los aspectos a destacar, nos comenta Antonio, es la ausencia de asesoramiento veterinario que ha habido a la hora de redactar la ley. Se hace poco comprensible que quienes trabajan diariamente con los animales de manera profesional no hayan tenido participación en su redacción, y no haya existido una vía abierta de comunicación con el sector veterinario. “En España contamos con numerosas clínicas veterinarias y con profesionales con largas y experimentadas carreras profesionales, y sería una gran oportunidad aprovechar esta riqueza profesional a la hora de regular el sector”, comenta D. Antonio.

Pero entremos ya en algunos de los puntos destacables de la futura norma. El sacrificio cero a nivel nacional es una novedad introducida y nuestro veterinario nos comenta que “es algo que está perfecto” y que ha sido aceptado por la comunidad veterinaria. El sacrificio cero lleva aplicándose por ley en la Región de Murcia desde 2017.

La prohibición de la venta de mascotas (a excepción de peces) en las tiendas ha constituido un punto controvertido de la nueva ley al afectar a una fracción importante del sector, quedando reservada esta actividad comercial a criadores oficiales, albergues municipales y protectoras. Estas últimas podrían tener dificultades en ofrecer un servicio seguro y profesional.

Es cierto que los animales que se exponen en tiendas están sometidos a unas condiciones de estrés, de manera que sí debería de existir una regulación al respecto que dé solución a esta situación, así como para evitar las compras compulsivas o caprichosas de los animales, lo cual no se consigue a golpe de ley , sino educando. Sin embargo, un aspecto positivo ha sido la prohibición a los particulares de vender, porque así se contribuye a reducir las proliferaciones incontroladas de mascotas y por tanto, los casos de abandono.

Otra novedad que ha sorprendido es la obligatoriedad de realizar un curso por aquella persona que quiera comprar un perro, lo cual parece salirse un poco de la lógica, ya que este animal ha sido la compañía del hombre desde hace, posiblemente, más de 50.000 años, y estamos muy adaptados el uno al otro. Sin embargo, este curso cobraría sentido a la hora de adquirir perros que requieran de un manejo y conocimientos especiales.

Pero sin lugar a dudas, uno de los epígrafes más controvertidos ha sido el de la desaparición de la lista de perros potencialmente peligrosos (PPP). “Un perro no es peligroso porque se meta o se saque de una lista”, nos comenta el veterinario de Esprineco, “todas las razas han sido creadas con un fin específico y el hombre ha ido depurando su genética a lo largo de los años para mejorar ciertas características que buscamos en ellas, y realicen mejor sus tareas”. Igualmente, no se puede saber qué va a hacer un perro determinado, un día determinado y con una determinada persona, pero sí podemos conocer las características del perro. Por otro lado, tenemos un patrimonio genético canino precioso con todas las razas para que esto se pierda”.

Continuando con las novedades destacables, el anteproyecto de ley establece que los animales habrán de estar integrados en el núcleo familiar y no podrán hospedarse de manera permanente en un terreno, patio, terraza, etc., sino que tendrán que alojarse dentro de casa. Este aspecto, nos comenta el facultativo, es algo muy complicado de realizar, ya que no todo el mundo va a tener facilidad para cumplirlo por motivos personales o técnicos. Se contempla también la posesión de un máximo de cuatro perros, y esto, nos asegura el experto, tiene la intención de acabar con las rehalas de los cazadores.

Y para finalizar, el facultativo destaca una ausencia: la no obligatoriedad de vacunación antirrábica de las colonias felinas. La proliferación de animales en la calle sin esta precaución, puede constituir un grave riesgo de salud pública; “lo ideal es que no haya perros en la calle, ni gatos, sino en casa, con una familia, ningún animal que no tenga nicho ecológico propio”, nos asegura.