Esprineco rehabilita a los casos complicados

Dixie es una mestiza de chihuahua a la cual costó mucho trabajo recogerla ya que no se dejaba. No conocemos el pasado de esta perrita, pero su elevado grado de miedo puede indicar que su vida no fue un camino de rosas.

Nos comenta la veterinaria de Esprineco que era muy difícil acercarse a ella, las exploraciones veterinarias se hacían con mucha dificultad y se hacía prácticamente imposible acercarse a ella, “tuve que amarrar el lector de microchip a un palo para poder acercárselo, y aun así lo mordía”, nos asegura nuestra especialista.

Tristemente, esta ancianita pasaba sus días sin salir de su chenil por la imposibilidad de poder acercarse a ella y ponerle la correa para pasear. Pero no nos íbamos a quedar ahí, en Esprineco estábamos dispuestos a rehabilitarla para darle la oportunidad de ser escogida por una familia.

Así que llamamos a nuestro colaborador, el adiestrador canino profesional Pedro González, quien entendió desde el primer momento las necesidades de la perrita y empezó a trabajar con ella con mucho tacto. Tanto fue así, que pasó de que nadie pudiera acercarse a Dixie a acabar en los brazos del adiestrador pidiendo mimos.

“Yo me he quedado muy impresionada, muy impresionada”, confiesa Paula Sánchez, la veterinaria de Esprineco. Hoy, ¡a Dixie le ha salido un interesado para adoptarla! Así que en Esprineco estamos más que felices por haberle dado la oportunidad que se merece, y muy agradecidos a Pedro Gonzáles por hacerlo posible.

Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis el vídeo completo >> insertar enlace